Reanudé la vida ocupada de nuevo en San Diego. Las clases, la involucramiento con los ministerios en la iglesia, las amistades y el tiempo requerido por ellas, pensar en el futuro, mantener el español. jajaja.. de nuevo, la vida está llena con las demandas de los que me rodean. Pero lo que he aprendido en Chile sin duda es la necesidad de vivir con una perspectiva eterna, con una perspectiva relativamente simple. Las cosas que me pasan ahora se desvanecerán y desde la perspectiva eterna esas cosas no importan en la escala grande.
Dios ha sido fiel a mi. No merezco este amor tan grande, pero estoy aprendiendo como aceptar este amor, como vivir este amor, y como llevar este amor conmigo para que otros puedan experimentar el amor de Dios, de Cristo.
En un ministerio de misericordia (de la iglesia) donde fuimos en la ciudad ciudad de San Diego donde hay muchas personas sin techos, conocí a algunos quienes habían estado allí en las calles por años. Nos hablamos, aprendimos algo de sus vidas. Algunos estaban emborrachados o influenciados por drogas. Una mujer era herida por un ataque por alguien dejándola debil, asustada, vunerable a ser robada, etc. Ella nos pedío por unas manzanas y un cepillo para cepillarse. Pero sobre todo, ella quería que nosotros la oraramos, por sanación. Cuando estabamos en ruta al supermercado con la intención de comprar las cosas para la mujer, encontramos a otras mujeres. Nos paramos y les preguntamos como estaban ellas. Despues un ratito, les pregunté si les gustaría si orara yo por ellas. Nos dejaron orar por ellas. Cuando terminé, una mujer empezó a llorar mucho diciendo que antes de venimos, ella había estado orando por un señal de Dios o una bendiccion. La vida por esta mujer, quien tenía una pega real (como una asistente medical)y perdío mucho, era muy dificil y ella no podía entender porque Dios la dejó así. Pero el hecho que ella quería mucho que nosotros le oraramos probablamente significaba que ella, aunque tal vez estaba enojada con Dios, no más podía confiar en solo Dios.
Durante este acontecimiento, me di cuenta aun más que antes, que Dios es la única solución. Por todo. Y que Dios en verdad me ha dado tanto, yo debo derramarme a ellos quienes no tienen nada. A ellos quienes no tienen la esperanza que tengo yo. La importancia de el evangelio es más evidente a mi día a día por incidentes como este. Les animo que Uds. se den cuenta de este hecho importante. No se rendan a las fuerzas del mundo sino se rendan a ser disponible por el Señor para que Él pueda usarles como instrumentos de su gloria!
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